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Las últimas encuestas sobre las elecciones autonómicas en Cataluña nos plantean un misterio aparentemente  insondable. Los partidos independentistas vuelven a aproximarse a la mayoría absoluta.

Tras unos cinco años  de yermo político en el que solo sonaban las arengas,  los cánticos y los clamores de independencia; en el que solo  iluminaban el panorama desolador las estrellas de las esteladas; con el rastro infamante de los perjudicados que fueron cayendo por el camino, y que  tirados se quedaron porque no podían seguir caminando sin ayuda y nadie les ayudó, uno se pregunta, perplejo, qué clase de personas quieren seguir vagando sine die en este purgatorio.

La respuesta nos la da el documento EnfoCATs, que ahora navega por Internet al alcance de cualquiera. En él, los diseñadores de la hoja de ruta hacia la independencia  analizan por grupos los tipos de persona a los que tienen que venderles el “procés” y la forma de convencerles, o mantenerles convencidos, con más efectividad.

El primer grupo corresponde a los que en el documento se les llama “Convencidos hiperventilados”. Curiosa asociación la que establecen entre el seguidor del ideal de independencia  y un paciente aquejado del trastorno por el que aumenta la frecuencia de la respiración causando, entre otros síntomas, obnubilación de las facultades mentales. ¿Qué quieren decir? ¿Que el convencido de que la independencia de Cataluña es posible, aunque se opongan el gobierno español y el mundo entero, padece una disminución de su facultad racional? El mismo documento dice que este tipo de personas necesita conocer de hitos y celebrar hechos. De lo cual se deduce que las manifestaciones de protesta, de resistencia o de exhibición de agravios  se nutren de convencidos hiperventilados; que para convencidos hiperventilados se emiten los programas de la radio y televisión públicas catalanas y de otras emisoras subvencionadas; que para convencidos hiperventilados se escriben artículos en la prensa afín y se cuentan historias de una Historia de Cataluña adaptada a la necesidad de hitos y celebraciones que apremia a los convencidos hiperventilados.

Todos los otros grupos que se enumeran en el documento tienen su ¡qué!, pero los del último, los que definen como “Convencidos del NO”, parecen correr verdadero peligro. Dice el documento que para sumarse esencialmente, los del NO necesitan “Motivos de impacto personal inmediato”. ¿Y eso que es? Cualquier cosa impactante, supongo, desde un golpe en toda la cabeza con una porra o con lo que sea, a pedir a la madre hiperventilada del negativo que se le ponga de rodillas hecha una mar de lágrimas suplicándole que diga que sí a la independencia. El peligro más serio aparece en la columna que titulan “Qué tenemos que hacer”. La primera medida reza: “Activar sus entornos independentistas más cercanos”. ¿Para qué? ¿Para que parientes y amigos del negativo le destierren o le linchen si no abraza el independentismo o, nuevamente,  activar a su madre para que vaya llorando por la casa o amenace echarle o prohibirle la entrada si se emperra en su NO? La segunda medida recomienda “Desincentivar la participación”. ¿Cómo? ¿Qué los ayuntamientos independentistas nieguen  a los negativos subvenciones o participación de cualquier tipo en los actos de su pueblo o ciudad? ¿Convencerles de que no voten?

Este documento y el ya célebre cuaderno Moleskin de Josep Maria Jové, secretario general de Vicepresidencia, Economía y Hacienda  del gobierno independentista, nos revelan la voluntad de los líderes del “procés” de conseguir una población hiperventilada, irracional. Y nos revelan, además, que esa estrategia no obedeció  a la irracionalidad de los líderes. Quienes diseñaron en serias reuniones el EnfoCATs y quien anotaba escrupulosamente cuanto ocurría en esas reuniones eran racionalmente conscientes de lo que hacían. Sabían, y así lo manifestaron en diversas ocasiones, que el único modo de imponer la independencia contra la oposición del gobierno español, era poner de escudo a la gente. ¿Qué el referendum era ilegal? En una democracia,  la voluntad del pueblo está por encima de las leyes. ¿Qué el gobierno de España no permitiría votar el 1 de octubre? No podría impedirlo si se convocaba a la gente a plantarse ante las puertas de los recintos donde se iba a votar impidiendo el paso a las fuerzas de seguridad. ¿Qué la guardia civil emplearía la fuerza para abrirse paso e impedir la entrada  a los que iban a votar? Las imágenes de la violencia policial darían la vuelta al mundo inclinando a la opinión pública internacional a favor de los catalanes oprimidos por un gobierno totalitario que no respetaba los derechos humanos. ¿Qué la posterior  declaración unilateral de independencia era ilegal y podría provocar que el gobierno español interviniera la autonomía de Cataluña? El gobierno no se atrevería a hacer tal cosa contra la voluntad del pueblo que votó a favor de la independencia; unos dos millones según el “govern” aunque nunca se sepa de dónde salió esa cifra. En el documento, los líderes afirman que el éxito del “procés” depende de la conflictividad que se genere en Cataluña.

En resumen, la estrategia para conseguir que Cataluña se constituyera en república independiente consistía en movilizar a los “convencidos hiperventilados” provocando, con discursos y eventos, la secreción hormonal que producen las emociones, secreción que a su vez produce la hiperventilación. Es decir, que la independencia de Cataluña dependería del número de hiperventilados que se movilizaran para hacer en la calle el trabajo a los políticos. Es decir, que la República de Cataluña solo sería posible si la exigía un pueblo hiperventilado, irracional, enloquecido. Para mantenerle enloquecido podía recurrirse a la mentira, sin límite ni reparo moral, (ver “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo).Y sin límite, sin reparo moral ni de cualquier otra índole, sin ningún miedo al desmentido o al ridículo, los líderes independentistas, desde Mas a Puigdemont pasando por Junqueras y Rovira, se pusieron a mentir para mantener la hiperventilación, y aún siguen en ello.

La estrategia de los líderes del “procés” produjo resultados inmediatos. Los no hiperventilados decidieron poner pies en polvorosa por lo que pudiera pasar. Los bancos perdieron unos 9.000 millones en depósitos y cuentas a la vista; cerca de 3.000 empresas sacaron de Cataluña sus sedes sociales. Una población de hiperventilados bajo el control de líderes dispuestos a que su pueblo se enfrente a lo que sea  con tal de lograr sus fines, espanta a cualquiera que esté en pleno uso de sus facultades mentales. Pues bien, ese es el panorama que se comprometen a repetir Puigdemont y Junqueras si ganan las elecciones. La CUP promete, además, cargarse el sistema completo para empezar a reconstruir de cero, Dios sabe cómo, la gloriosa República de Cataluña. ¿Quiénes pueden votar para que se repita un panorama así? Los convencidos hiperventilados y los nuevos prosélitos captados por las mentiras.

Ante esta perspectiva terrorífica, dicen las encuestas que un gran número de electores está dispuesto a votar por Ciudadanos.

Ciudadanos también cuenta con convencidos hiperventilados. Están en ese grupo los que se emocionan ante una bandera de España con la misma intensidad con la que se emociona un independentista ante su estelada; los que se emocionan oyendo un pasodoble de Manolo Escobar tanto como a un independentista emociona el canto de Els segadors.

Además de esos convencidos hiperventilados, se dice que votarán a Ciudadanos quienes creen que ese partido impondrá una paz a la fuerza que acabe con la conflictividad forzada por los independentistas. Entre estos últimos están quienes, por diversos motivos, no entienden lo que significa Josep Lluis si no se lo traducen al castellano, y saben que Ciudadanos acabará con la inmersión en el catalán porque para eso lo fundaron; y están quienes quieren que en Cataluña mande un gobierno en todo similar al PP español para que Cataluña pueda disfrutar de la estabilidad sin sobresaltos que a España ofrece Mariano Rajoy.

Por supuesto, los líderes de Ciudadanos mienten tanto como los independentistas para convencer al cliente. Prometen moderación, transversalidad, voluntad de diálogo, políticas sociales, copiando de sus competidores lo que haga falta con tal de quitarles clientela, mientras en el Congreso apoyan con sus votos las medidas ultraconservadoras del PP, sus compañeros de ideología.

El éxito de la candidata de Ciudadanos depende, pues, del voto de los convencidos hiperventilados, de personas con dificultades para aprender idiomas y de personas tan escamadas con la conflictividad independentista que quieren la paz a toda costa. En España, las mayorías que ha obtenido el PP a pesar de su corrupción y de la ineptitud del gobierno, se explican por el miedo. En Cataluña, el voto de los escamados se va a Ciudadanos por la misma razón.

Hace siglos, un pensador, horrorizado por el daño que la irracionalidad hacía a la mente humana, decidió rechazar todas las ideas creadas e impuestas por otras mentes y reemplazarlas por los productos de su propio esfuerzo racional. René Descartes popularizó un principio que la inmensa mayoría conoce y repite aunque nunca haya oído hablar del filósofo francés: “pienso, luego existo”. El ser humano ha sido creado, por Dios o por la Naturaleza, para pensar, para analizar la realidad y orientarse en ella con su pensamiento.  La evolución del ser humano depende de que su pensamiento sea informado por su razón. Hoy, es la razón lo único que puede sacarnos del atolladero.

La situación actual de Cataluña requiere que todo aquel que quiera vivir en paz, en concordia; que todo aquel que entienda que la paz y la concordia sólo son posibles donde impera la solidaridad y la igualdad; que  todo aquel que quiera progresar mirando al frente, negándose rotundamente a cualquier cosa que le empuje a retroceder; que todo aquel que tiene en su mano sacar a Cataluña del bache en el que la ha hundido la irracionalidad, piense, razone antes de ejercer el derecho al voto, siendo el voto lo único que le otorga el poder efectivo para transformar su país.

Pensando, razonando, me pregunto, ¿qué candidato me ha dado pruebas, durante toda su trayectoria política y particularmente durante la última legislatura, de ser capaz de devolver a Cataluña la sociedad solidaria, igualitaria, progresista que puede volver a distinguirla como nación de vanguardia en el conjunto de las naciones de España? ¿Qué candidato me garantiza que en Cataluña volverá a imperar la racionalidad?

Pienso, luego Miquel Iceta Llorens.

https://es.scribd.com/document/361162525/EnfoCATs-Full-de-ruta-del-Govern-per-a-la-independencia

 

 

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